Qué estela reverencial dejas en tu pueblo hermano Alí, paisano de la serrana Mérida te hiciste universal por tu amor al pueblo desde tu gallardía revolucionaria.

Tu honestidad a toda prueba, tu austeridad y tu recato son el honor que adorna a esos seres humanos especiales como tú que desde el testimonio se hacen creíbles.

Tú escogiste Alí ser creíble que es lo más difícil para un ser espiritual. Creyente lo es cualquiera porque basta practicar unos cuantos ritos y cumplir farisaicamente unos preceptos. Pero ser creíble como lo fuiste tú requiere de una ascesis cotidiana de renuncia y entrega. Dijo San Pablo VI que “el mundo de hoy cree en los testigos y no en los maestros pero si acaso cree en los maestros es porque antes ya fueron testigos” Tú fuiste maestro porque desde siempre eras testigo.

Hermano, en un ejercicio de imaginación te veo trashumante en la sierra Falconiana, encarnado entre los labriegos como uno más, soñando la Patria con un fusil al hombro. Pero te veo también con tu voz recia y certera en la OPEP, un guerrillero experto también en petróleo formado al calor de la praxis cristiana.
Comandante Fausto, fuiste y seguirás siendo una leyenda viviente de un héroe de nuestro tiempo, hombre lleno de espíritu que se forjó desde el contacto con las heridas del pueblo campesino en tus andanzas justificadamente subversivas.

Cristiano de la praxis, asceta de la administración honesta, allí también escribiste con tu vida un memorial digno de imitar para las generaciones presentes y venideras. Necesitamos muchos hombres y mujeres como tú para hacer una genuina revolución que dé a luz al hombre nuevo.

Siempre admiré tu silencioso andar, tú parquedad sin alardes de experto, maestro de la sobriedad y ciudadano del mundo, desde la otra orilla síguenos acompañando en esta lucha, sé que no nos dejarás solos comandante, que ahora más que nunca seguirás guerreando imperceptible en el corazón del pueblo

Que tu presencia discreta y tu corpus magisterial de gran Politico, siga siendo brújula que nos guía en este mar de tempestades. Solamente con capitanes como tú llegaremos a puerto seguro a pesar de lo adverso del camino.

Hasta siempre Alí