“(La Constituyente) es el camino que tenemos en este momento, porque se agotaron los demás caminos para el diálogo y para la paz. El camino que tenemos además es evidentemente constitucional, porque se necesita estar muy ciego para no darse cuenta que ese texto constitucional, ese artículo está clarísimo”, esto en alusión a lo establecido en el artículo 348 de la Constitución de 1999.

“El contrato social que tenemos, que se llama Constitución Nacional, tiene su origen en el pueblo. En ese sentido yo sí creo, espero, deberían sumarse al diálogo”.

Respecto a los pronunciamientos que ha hecho el Papa Francisco en favor del diálogo entre representantes del Gobierno y la oposición, desestimo los señalamientos que han hecho sectores opositores en contra del Sumo Pontífice.

“El Papa ha dicho grandes verdades, entonces por eso, hasta de chavista lo han tildado”.

Mi invitación a la CEV para el diálogo no es solo en mi condición de hermano en Cristo y en el sacerdocio, sino también como miembro de la Iglesia Católica.

Fue en octubre de 2016 cuando la oposición venezolana aceptó la convocatoria del Ejecutivo para trabajar juntos en una mesa de diálogo por la paz del país, integrada por los expresidentes Leonel Fernández, José Luis Zapatero y Martín Torrijos, por representantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Santa Sede.

Pese a la instalación de estas mesas de trabajo, la oposición se retiró de las conversaciones y parte de este sector político llamó en abril a acciones de calle que han culminado en hechos violentos que buscan crear un clima de ingobernabilidad para propiciar una intervención extranjera.

Ante esa situación, el presidente Maduro ha convocado a todos los sectores y gremios del país, incluyendo a la oposición venezolana, a participar en la Asamblea Nacional Constituyente, espacio que se plantea como parte del proceso de diálogo nacional y el verdadero camino para el diálogo y la paz.